(Nota del autor: Es comprensible que no entiendan nada de esta historia, pero me gustaría que leyeran y elijan sus propias conclusiones.)
Él se levantó de su cama y miró la ventana. Era temprano, tan temprano que el solo no había salido. Procedió a ver su armario, buscando ansiosamente ropa que ponerse, porque estaba con su ropa para dormir.
Luego volteó y miró de nuevo la ventana. Tomó su reproductor de música y colocó la melodía más insensante de todas. Dejando a un lado el sonoro reproductor, urgó entre las sábanas desordenadas de su cama.
Vió la ventana nuevamente. Continuó buscando entre sus sábanas, lo que quería lo quería ya, juzgando por la ímpetu con la que buscaba. No lo encontró, al parecer
Volvió a ver la ventana. De inmediato salió de su cuarto y caminó por el pasillo, haciéndose escuchar con esos pisoteos fuertes. El pasillo estaba oscuro, así que era muy posible que se tropezara con algo. Sin embargo, bajó las escaleras rápidamente sin importarle lo peligroso de su hazaña.
Vió la ventana de la sala. Sin despediciar tiempo, se dirigió directamente a la cocina para urgar el refrigerador. Entre la amplia gama de productos destacaba un pequeño queso blanco medio mordido.
Volteó a ver la ventana de la sala, y tomó ese queso y se lo llevó a la boca. Cerró la puerta del refrigerador y volvió rápidamente a su cuarto, en medio de la oscuridad que asolaba los caminos de esa casa.
Vió las ventanas del pequeño sendero a su habitación. Desde ahí se podía escuchar su música favorita que emitía su reproductor de música a todo volumen. Cuando entró por la puerta de su habitación, la cerró con fuerza.
Al otro lado del pasillo, se abría lentamente una muerta, descubriendo la mano de una chica.
-...¿Eres tú, de nuevo?-decía con cierto temor la voz de esta chica.-...Te dije que tenías que irte.-
El sonido de aquel reproductor de música no cesaba.
-¿No quieres irte? ¿Necesitas algo?-Preguntaba al aire la chica, mientras salía al pasillo.-Yo sé que siempre estuviste enojado conmigo, pero no te culpo, te comprendo.-
-Siempre fui tu sombra.-se escuchó tras la puerta de la derecha.
-...Aquel día, debí cerrar esa ventana. -Musitó la chica.
El sonido fuerte perturbó aquel instante en que la chica colocó un pequeño pedacito de queso debajo de la puerta de la derecha.
-Debes de irte, ya no perteneces a este mundo.-Interrumpió el silencio aquella chica.
El silencio retornaba.
-Siempre te gustó molestarme...-decía la chica volteando la mirada.
-¿Qué día es hoy?-
Aquel reproductor se silenció abruptamente.
De pronto, pequeños rayos de luz entraron por la ventana de aquel pasillo, iluminando un poco la escena.
-No te servirá de nada saberlo, no vivias con el tiempo a mano, después de todo...-Respondió aquella chica, retirandose de ese lugar.
martes, 9 de octubre de 2012
Vi un fantasma en el argumento de esta historia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
¡Leer no hace daño!
-
¡Pues bueno chicos y chicas! Aquí yo, siempre haciendo la excepción (y sí, ese es mi lema).Esta vez me quise proponer un reto, ya que sent...
-
En silencio las preguntas se vuelven respuestas, en silencio las dudas se vuelven realidades, en silencio la oscuridad se vuelve tu mejor am...
-
¿Qué es lo que veo? Veo un mundo de desesperación Todos gritan, pelean, se golpean como nunca,la locura es parte de la nación. El O...
-
Luz pequeña y brillante, hazte aparecer por delante, quiero apreciar tu brillo elegante. Allá hay más oscuridad, no más allá de ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario